15 noviembre 2005

El divorcio

15 noviembre 2005

Decía un buen amigo mío: "el divorcio no es otra cosa que quitarse un peso pesado de encima". Eso no hace que deje de ser traumático.
El mismo buen amigo, me dijo en cierta ocasión: "¿Por qué estás tan interesada en tener tantos amigos?"
Para mí la amistad es uno de los fuertes pilares de mi vida. Tengo muchos grupos de "amigos". Y tiendo a llamar "amigo" al primer personaje que se cruza en mi vida. Y así me va.
Le dije que él tenía muchos amigos. Que siempre que íbamos por la calle todo el mundo le saludaba y todo el mundo le conocía. Él respondió: "Solo tengo dos amigos: tú y N". El resto son 'conocidos', 'compañeros de farra', 'compañeros de trabajo', 'vecinos'... Y me dejó de piedra.
Últimamente tengo una losa en la espalda. Y me niego a aceptar que hay un divorcio aquí cerca. Y nadie da la cara. Más bien, me duele admitirlo.
Odio la hipocresía. Pero reconozco que lo soy. Criticamos las actitudes que luego somos los primeros en cometer. Cuando llego a casa la úlcera de estómago comienza a hacer efecto. Y pienso y me como la olla y me rasgo las vestiduras.
No tengo ganas de seguir con esto. Ni tengo ganas ni me apetece ni creo que merezca la pena. Nadie me obliga a estar con ellos. Nadie me obliga a ser una "borrega" más. Tomo mis propias decisiones. Y si seguimos saliendo y manteniendo esta "historia" es por mí. Porque Pablo hace ya mucho que dio el portazo. Pobriño mío...
No quiero seguir saliendo ni un día más. Supongo que nos cruzaremos en alguna fiesta común, de esos cumpleaños que se hacen y cositas así, en la que todos nos damos besitos y nos deseamos lo mejor, con cierto aire de asquito, mientras por dentro pensamos: "anda y que te den".
No tengo ganas de seguir alimentando mi úlcera. Me he perdido muchas cosas por ellos. No es culpa de nadie más que mía. Aquel concierto que me perdí no lo volvería a perder hoy en día. No voy a volver a enviar ni un solo mail. No lo merecen. No voy a volver a escribir interminables mails contando mis vacaciones, adjuntando fotografías, con una sonrisa en los labios, sin querer pensar que posiblemente lo eliminarán sin esforzarse en leer más de dos lineas. No voy a responder ningún mail, ni ningún mensaje, ni ninguna llamada. A mí tampoco me los responden.
Ya pueden hablar tranquilamente, sin cuchichear a pocos centímetros de mi oreja. Y pueden dejar de resoplar un: "¿otra vez (ese tema)?". Ya puedo hablar abiertamente de gente que merece la pena. Por los que cruzaría el país como ya he hecho en alguna ocasión.
Yo me salgo, y no estoy triste. Estoy decepcionada, pero no triste. Siento que acabo de tirar por un puente una mochila cargada de piedras. Se terminó mantener algo que estaba roto hacía mucho tiempo. Y siento que ahora estoy más tranquila, más relajada. Mi úlcera me debe estar maldiciendo. Ya no volverá a actuar.
No es justo que los meta a todos en el mismo saco. Adoro a mi niña amparo. La quiero con locura. Y a la parejita de oro. Ellos saben llevarlo con elegancia e inteligencia. Se mantienen al margen y no quieren problemas. No se salva ninguno más.
Después de más de 20 años, que se dice pronto, me divorcio de la "farra".

(Escoito: :..................................( Non podo.... :( )